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No preguntes que pueden hacer por ti …

Cuando entras en un grupo, primero conoces y después opinas, pero siempre con la idea de que me lo den hecho. Al final el curro de sacar las cosas adelante se lo comen unos pocos. Y luego nos quejamos, pero no hacemos. “Ante protesta, propuesta.” Eso me dijeron una vez y se me quedó clavado. Poco o mucho, pero si quieres que las cosas cambien no nos podemos quedar en solo protestar, hay que proponer para que sea algo constructivo y de esa manera ese proyecto al que aportamos ideas sea nuestro o lo asumamos como nuestro.

No voy a decir lo típico de que en España solo trabajan 4 primos, porque no es así. Nos da miedo el fracaso y no queremos embarcarnos en proyectos que creemos que nos vienen grandes por no saber: MENTIRA.

Muchas veces no hacemos algo porque pensamos que hay otros a nuestro alrededor que lo pueden hacer mejor, y preferimos dejarlo en manos de “listos”, ya sea gente ‘echa palante’, expertos y/o profesionales, y dejamos hacer. En el mejor de los casos, las cosas fluyen y funcionan, pero hay veces los que consideramos “listos” se apropian del grupo y tergiversan la idea original del mismo. En el tema de altas capacidades como en otros temas, también ha pasado y pasa. Pero por eso no debemos dejar de agruparnos y de participar y cambiar las cosas en los grupos que estamos, desde dentro. ¿Cómo queremos cambiar el mundo si nos salimos de él cuando algo no nos gusta? Yo no sé sobre horticultura, pero sé como usar un buscador de internet.

Cada grupo debe buscar su forma de plasmar esto, pero si las ideas no fluyen el grupo se estanca y acaban los que hacen cosas quemados. También puede ocurrir que los que hacen las cosas no quieren escuchar,  ya sea por que las ideas que le llegan no les gustan, o porque no quieren hacer más o porque están ahí para “hablar de su libro”. En ese caso quizás sea el momento de un cambio.

Es la hora de recordar el motivo que nos une, pensar y mirar en ese futuro que el grupo al completo estamos fraguando entre todos, dejar a un lado lo que nos separa y remar juntos.

Si en un barco de remos cada uno rema como quiere, el barco no avanza y pueden hundirse. Y no me vale el “se nadar y me salvo”. Si se centran en que están en un sitio en que si no colaboran se mojan todos, el barco no va a ninguna parte.

Cuando pasan esas cosa en los grupos, no preguntes que pueden hacer por ti, pregúntate que puedes hacer tú por el grupo.

Cuando una funcionaria marca

Cuando mi enano entro en la guardería, las profesoras estaban encantadas, hacia muchos ruiditos, aprendía rápido, comía muy bien. Con 11 meses comenzó a comer solo y no permitía que ningún adulto le diésemos de comer. Con 24 meses probamos a quitarle el pañal y a las 2 semanas controlaba de día y a los 2 meses de noche. Tenía una evolución muy buena, pero como no tenias niños con los que comparar, pues nos parecía normal.

Al comenzar el cole, en el primer trimestre, se aprendió las letras en mayúsculas, y la funcionaria docente que tenía por tutora, nos dijo que no le enseñásemos a leer, a pesar que él lo pidiese. Le pegaban y en el segundo trimestre harto de recibir comenzó a repartir. A la funcionaria, no le cuadraban las cosas que hacia el niño, como cuando le decían pinta el coche de la familia y el niño lo pintaba de negro, saltaban las alarmas, el niño tenía problemas (Nota: el coche de la familia era negro).  Que el niño corregía lo que hacían mal sus compañeros, etc. Al final del curso la “buena” funcionaria me reúne para decirme que el niño debe de ir a un centro especial para niños como el FUTUROS DELINCUENTES (Nota: no os he dicho, la funcionaria docente tenía una amplísima experiencia)

Al año siguiente, con un nuevo miembro más en la familia, los mantras de la funcionaria cambio, son celos, necesita un psiquiatra, llevarle al pediatra y que le dé pastillitas para que este más tranquilo, es un claro ejemplo de niño hiperactivo… Preocupados por el niño decidimos hablar con su pediatra: niño normal. Le llevamos a un neurólogo que le mando un electroencefalograma: niño normal. Psiquiatra: que no le pasaba nada, pero que lo mejor para tratar los problemas de conducta era una evaluación psicopedagógica por el orientador de cole, pero la funcionaria nos desvía amablemente a un programa de prevención del fracaso escolar sin informarnos de que los resultados y las indicaciones de la profesionales fuesen vinculantes, en resumen, que la funcionaria podía o no hacerlas caso. ¿Y qué paso? pues que la funcionaria a demás de no hacerles caso, malmetía a las madres, hacia distinciones en los niños. Pedimos un cambio de clase, la respuesta expulsión de 3 días. Ya había pasado el plazo para cambiarle de centro y al curso siguiente tendría que seguir con la funcionaria. Pero expusimos una queja sobre ella en la inspección de educación.

Al comenzar el curso, seguíamos con la misma funcionaria, y después cierto acoso por su parte, y pasarse por el forro, las directrices de la inspección. La inspectora, autorizo el cambio de centro, es mas subió el ratio del colegio donde todos pensábamos que encajaría. En el nuevo colegio en 2 meses nos dicen que es lo que puede ser y después lo confirmamos.

Cuatro años después de que saliese de sus garras, el niño sigue sufriendo las consecuencias. Falta de autoestima, un ínfimo concepto de sí mismo, incapacidad de resolverlos conflictos de forma correcta, aborrece los deberes, etc.