Archivos Mensuales: marzo 2019

Reconstruyendo por metamorfosis

He leído mucho sobre el duelo, que es algo natural, que afecta tanto de forma física, mental como espiritual. Sobre las famosas etapas del duelo, negación, ira, negociación, depresión y aceptación. Que no hay que bloquear las emociones, ya que si no lo aplazas y surge en otro momento menos oportuno. Que después del año el duelo debe haberse superado y que ibas a estar igual que antes, etc. Pero por mi experiencia previa, había cosas que no cuadraban y no sabía por qué.

Así que cuando me mandaron información sobre un taller sobre duelo, pensé que no estaría mal ir. Pero no me atreví a decírselo a nadie, no vaya a ser que… No sabía que esperar, pero desde luego lo que no era salir con el duelo superado. Me bastaba con entender un poco más lo que no me cuadraba, la etapa de la ira, no siento que la haya pasado. Y sacar, si es posible, algo positivo de todo esto. He vivido de cerca un duelo no superado de una persona que hizo lo mejor que pudo, lo que tuvo a su alcance, y debía aprender de esa experiencia.

Bueno pues ir al taller ha sido una magnifica experiencia que recomiendo. Voy decir lo que he comprendido y me puedo aplicar.

Antonio sigue formando parte de mi vida y de las de mis hijos, solo que debo buscarle otra forma de que encaje. Es el padre de mis hijos, ha sido mi amigo, compañero y aliado más de media vida. Mi amor, mi cómplice. Sin él a mi lado no sería como soy ahora. Y todo eso he de recomponerlo, buscar otra perspectiva y continuar. Es como cuando estas montando un puzzle y te lo dan la vuelta y lo tienes que montar del revés. No es justo, pero es lo que hay.

Otra de las cosas es que del dolor se pueden sacar cosas positivas. Y que después de ese dolor tan fuerte, hay que cosas positivas esperándome. Que es justo que me sienta bien, que me ría, sin después pensar que lo traiciono.

Y la más importante es que toca reconstruir. Que las cosas no van a ser igual que antes, es imposible. Nada va a ser igual. Todo se destruyó, pero se puede construir de nuevo. Y quiero que esto sea una construcción mejor. Que lo que vaya surgiendo del inmenso dolor por el que he pasado, sea una versión mejor de mí. Encontrar mi nuevo yo, mi voz, mi cuerpo, mi ser.

En el taller explicaron que un huevo cuando se rompe, a pesar de que todas las partes del huevo están ahí, nunca van a poder ser huevo otra vez. Pero con un huevo roto, podemos hacer un bizcocho, una tortilla o rebozar unos filetes, creando cosas nuevas. Me gusta la idea, pero estamos en El reino de las mariposas cebra, y las mariposas tiene su transformación propia de oruga, a pupa y después a mariposa, en mi caso una mariposa cebra. Y es curioso, porque en algunos sitios la mariposa se asocia al alma y al renacer. Yo me quedo con la reconstrucción y el volver a encontrarme y alzar de nuevo el vuelo.
Lo que el gusano llama el fin del mundo
el resto del mundo llama mariposa.