Archivos Mensuales: julio 2018

Supervivientes no es un reality

Esta entrada me ha salido mas poética. Disfrutadla.


Ir para atrás solo para coger impulso. Eso es algo que tengo claro desde hace años.

Al igual que si me caigo 7 veces, hay que levantarse 8. La vida es una lucha constante. En los estudios, en las relaciones con otras personas, en los trabajos, con la pareja y los atropellos de la vida.

Las circunstancias familiares en las que naces pueden ser peculiares y diferentes, pero nunca son perfectas. La familia padre, madre e hijos no fue la mía. La mía lucho por sacarnos entre nosotros adelante. Padre viudo con 6 hijos, solo. Su lucha por sacarnos a todo unidos es mi ejemplo. Lo mejor que pudo, con sus luchas, con sus fallos y aciertos. Todos cambiamos, evolucionamos, cambiamos de mentalidad.

Pardilla en el colegio, cosas a las cuales hoy le pongo nombre. Identifico lo que fue y lo que es ahora. Niños a los que ningún adulto paró. Profesores ciegos, en un sistema donde las notas eran el fin, no aprender. Si no socializabas no se veía. Si no había autoestima alguna, tampoco. Profesores ciegos por desconocimiento. Niños crueles carentes de empatía, de adultos nunca revisaran su vida.

Amigas que se suponen que son, y sin embargo se alejan o se difuminan. Solo vuelven por convenir o pedir. Que diferentes.. Pero mis ganas de intentar encajar se imponían. Me notaba distinta, diferente, sabía que no buscábamos lo mismo.

Pocos espacios donde ser persona, no un apellido, una nota, la nada o el vacío. Y de repente personas reales, con las que ser persona. Que te llaman por tu nombre, te miran a los ojos y te ven.

Otro de fuera dice que te ve, pero en realidad en el fondo, quiere que se le rinda pleitesía. Y si no se la rindes te muestra los dientes y muerde, dejando dolor en el alma.

Y retornas al espacio donde seres y te ven y te aman. Y te das la mano y caminas juntos. A veces uno en brazos del otro. A veces el otro en brazos del uno. Pero siempre de la mano. Somos 2.

El amor nace y florece. Todo el mundo opinando de las flores y frutos. Todo el mundo dice saber mas que tú. Incluso gente que nunca ha florecido.

Una brote se rompe, piensas que tu dolor es único. Y te das cuenta que a las plantas que te rodean les ha pasado, pero lo ocultan entre sus hojas, como si nunca hubiese pasado, es tabú. Si no se habla no ha ocurrido.

Brote nuevo, flor y fruto todo nuevo, miedo a que se trunque, pero es fuerte y sale.

Vuelven los profesores sordos y ciegos. Dañan a la flor y al tallo, pero no matan, solo hacen ampollas y luego callos. Necios, vacíos sin ápice de humanidad.

Y cuando todo parece ir rodado, comienza una cuesta abajo hasta que das el golpe. No querer levantarse, duele respirar, duele andar. Las medicinas solo adormecen el alma. Y llega el día que decides que no puedes adormecerse, dejas de lamerte las heridas y aunque duele te levantas, respiras y andas. Siempre una mano y un apoyo. Incluso llevándome en brazos.

Comienza el Éxodo por el desierto.

Dura andadura, pero en compañía es más liviana.

Otra vez se retoma la senda llana, alguna piedra en el camino, algún tramo difícil. Todo parece que de nuevo se encauza. Bruscamente, mi apoyo, mis otras manos, mis otros pies, mi cayado, mi guía, mi medio yo no está. Sola, muy sola, un abismo es todo. Piensa en los frutos, piensa en los frutos, solo en los frutos. Hay sendero despiadado, pero hay senda.

Sigue amaneciendo y se sigue viviendo. Hay manos que ayuda, nunca estaremos solos.