Archivos Mensuales: marzo 2017

Respeto

Últimamente veo a mucha gente exigiendo respeto por como son, por sus ideas, por sus creencias, por ser hombre, por ser mujer, por ser adolescente, por ser niño, por ser niña, etc. Pero en muchos casos poniendo por encima lo suyo frente al resto. Muy bonito, exijo que me respeten pero no respeto yo.

Soy mujer, vaya novedad, y me siento atacada cuando en una entrevista de trabajo me preguntan si tengo hijos y las edades, si quiero tener mas. Me siento atacada cuando en otra ocasión me soltaron que no me cogían para trabajar de programadora, por que “las mujeres programamos raro”. Me siento atacada cuando un tío por la calle de suelta alguna barbaridad sea para bien o para mal. Me siento atacada si quiero salir de noche y me da miedo volverme sola a casa. Me siento atacada cada vez que conduciendo, algún tío me hace una pirula y encima al recriminárselo, me manda a fregar. Y muchas cosas mas.

Me siento atacada cuando por estar en el paro, alguien suelta que podrías trabajar de cualquier cosa, hasta fregando escaleras (que es algo muy honrado, ojo) pero ahí ni se me respeta a mi, ni a las personas que limpian. A las personas que limpian porque creen que vale cualquiera, y a mi porque no valoran mi experiencia laboral.

Me siento atacada cuando algún jefe me ha encasquetado su trabajo, el del otro y el de mas allá, por que era mucho mas eficiente y así se libraban de hacerlo ellos. Me sentí atacada cuando me dicen que para ir a trabajar tengo que ir maquillada como una puerta, sin escote palabra de honor o con tacones.

Por mi inteligencia hay personas que se ponen a la defensiva, otras me atacan por que como no me doy cuenta de X si soy tan inteligente, o por qué no acabé la carrera, o …

Me han atacado por ser madre. En el trabajo me llegaron a decir que traficaba con niños, por pedir trabajar 2 sábados, en vez de 1 para recortarme horas entre semana y poder conciliar. Sábados en Julio que nadie quería trabajar. ¡Viva la conciliación!

Cuando nacen los niños, todos te dicen como tienes que sentirte, que tienes que hacer, como comportarte, dale pecho, dale biberón, pesa mucho, pesa poco, como le das eso a esa edad, como no le dejas comer o beber eso con esa edad. Suma los consejos sobre como educar a tus hijos, donde llevarles a la guardería, colegio e instituto. Las veces peores han sido cuando dieron un biberón a mi hijo sin mi consentimiento y otra vez que me soltaron que no podía ser buena madre, por que yo no la había tenido. ¡Ole mis ovarios!

Por tener casi 40, casi no me llaman para entrevistas de trabajo (súmale el ser mujer y que no saben que tengo a mis hijos criados). Algunos que te sueltan que ya solo te queda ser ama de casa. Hasta el moño y mas allá

Soy católica practicante, y me siento a veces atacada a mis creencias. Pero no solo por quienes no las comparten, si no que también por gente de mi misma fe, lo cual tiene bemoles.

Muchos creen que por ser católica no puedo pensar y que tengo que aceptar todo lo que viene de la Iglesia. Señor@s eso no es así. Mi fe me hace libre, pero esto no viene de golpe. Viene de aprender cosas y contrastar. No puedes leerte la biblia sin saber el contexto histórico en que se escribió. Pero es mas fácil decir que no pudo ser  como la biblia lo dice y criticar lo mas manido de todo el oro del vaticano. Please, usa otras cosas con mas fundamento que eso. Si comienzas atacando por ahí yo paso de contestar. Otras veces me dicen que soy inteligente y que no puedo creer en esas cosa. Vamos a ver, no creo en que por seguir a la Virgen de Y, sea la leche. Virgen solo hay 1 que la llamemos de las Fuentes, de la Soledad, del Pompillo, no quiere decir que solo sea 1. El rezar para aprobar un examen que no has estudiado no es fe, es magia.

Ahora voy con los que creen lo “mismo” que yo. Un ejemplo, según algunos si soy católica, debo estar en contra el colectivo LGTB. MENTIRA. Jesús habla de amar al prójimo como a ti mismo y también habla que por qué miras la paja en el ojo ajeno y no te das cuenta de la viga en el tuyo propio. Jesús habla desde el amor, no desde el odio o el rencor. Bastante tengo con mis fallos como para fijarme en los de los demás. Pero ni siquiera puedo saber si Dios piensa que eso está mal o no es correcto. Antes se decía que ser zurdo era antinatural, una enfermedad y se forzaba a ser diestro. Ahora nadie cree eso. La sociedad evoluciona y como creyentes debemos estar presentes en la sociedad. Pongamos que hay una ley que permite hacer X, pero mi creencia, mi fé y mi discernimiento me hace ver que X esta mal, ¿debo imponer mi criterio al de la mayoría? No, cada uno es libre. Entonces, ¿que puedo hacer? Simplemente no hacer X, la ley me lo permite y yo uso mi libertad para no hacerlo. ¿Y qué consigo con esa actitud? Que la sociedad avance respetando.

Me siento atacada cuando se usa al pobre para hacer caridad pero sin implicarse. Me explico: queda muy bien ir una vez al mes una hora a ver a unos pobres (drogadictos, discapacitados, gente sin recursos, enfermos mentales, etc.) y luego vuelves a tu vida, sin que esa experiencia pase por ti. Y luego critiques y no seas capaz de empatizar con alguien a quien ves todos los días y que solo necesita una sonrisa. Pero eres muy bueno por ir una vez al mes a cubrir tu cuota de bondad hacia el desvalido.

Pero es que todo lo anterior, a veces lo hago yo o permito que lo hagan. Para poder exigir respeto, debo respetarme a mi misma y debo respetar a los demás. Al igual que la libertad. Mi libertad termina donde comienza la tuya. Pero para yo decir que me estas quitando libertad, debo entender mi libertad.

“No se nos otorgará la libertad externa más que en la medida exacta en que hayamos sabido, en un momento determinado, desarrollar nuestra libertad interna”
-Mahatma Gandhi-

Jesús dice a sus discípulos: “Amaos los unos a los otros como yo os he amado”
-Evangelio de Juan 13, 34-