Pintando cebras

Este verano ha habido varias cosas que como madre de AACC me han indignado, y que ha otros padres también ha cabreado y parece que ha despertado a CONFINES, a unas madres muy guerreras de AC Rebelión, a parte del colectivo, a unas cuantas familias y algún miembro de asociaciones. Da igual que sea la orden de Madrid, instrucciones de Andalucía o artículos con dudosa credibilidad científica, la cosa esta en escurrir el bulto y no atender, total son listos… Y luego ves como madres luchadoras, deben despedir a sus hijos en aeropuertos para que puedan ser felices y estudiar lo que quieran y como quieran, pero lejos de sus familias por que en este país no se comprende, se cree que no pasa nada y se escurre el bulto desde las instituciones gubernamentales en lo que se refiere a la educación y en el aprovechamiento del talento de nuestros chicos.

La sensación que tengo es que hay gente que quiere pintar las rayas de las cebras para que seamos caballos o burros, dependiendo si nos quieren pintar las rayas blancas negras o las rayas negras de blanco. Pero siempre con un único objetivo, hacernos dóciles y manejables dejando atrás nuestro lado indómito.

Pero como en todo, y parafraseando a Bertolt Brecht:
“Hay hombres que luchan un día, y son buenos.
Hay otros que luchan un año, y son mejores.
Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos.
Pero hay los que luchan toda la vida,
esos son los imprescindibles.”

Hay quienes se conforman con lo que les dan o reciben y solo se quejan de lo mal que van las cosas, de lo poco que hacen los de fuera por sus hijos, se retroalimentan de forma negativa y no son capaces de salir de ese circulo. Otros solo ven la vida pasar, y como la vida los embiste por no alzar la voz en ese momento, alzarla a destiempo o quien no corresponde, acaban por bloquearse y no hacer nada. Los miedosos prefieren que den la cara otros, pero tienen claro lo que hay que hacer. Los cómodos quieren que luchen otros, que gasten sus energías, tiempos y todo el resto. Hay quienes se apuntan al carro para obtener beneficios ya sean económicos, sociales o de otra índole. Algunos luchan y se agotan, por que no esperan que luchar por estas cosas sea tan duro. Y luego están los que ven que no vale de nada luchar por sus hijos solo en el día a día, porque a la larga ese esfuerzo es como remar solo contracorriente, y se dan cuenta que la única manera es luchar también por los hijos de todos, puede que les lleve a hacerlo conciencia social o por saber que lo que hacen es buscar justicia. Y cuando se queman, ceden al desanimo, pero luego retoman la lucha, o se apoyan en otros para no decaer.

Los que no saben del tema se guían por estereotipos que nosotros no hemos roto. Los profesores, orientadores y directores porque no están lo suficientemente formados y por que no incordiamos lo suficiente, y aun cuando lo hacemos, al no estar bien formados sobre el tema tienen la concepción de que pedimos algo imposible.

Pero la primera lucha que tenemos que hacer no es en el exterior, es en nuestro interior, ¿desde dónde defendemos a nuestros hijos? ¿Somos capaces mirar mas allá de nuestro ombligo y ver qué camino pisamos? ¿Queremos ser solitarios y buscarnos la vida? ¿Preferimos hacer piña y aunar esfuerzos? Si no estamos listos para contestar estas preguntas a nosotros mismos con sinceridad, debemos parar, y meditar que queremos hacer, pero sin engañarnos.

Los asnos, mulas, caballos, cebroides, ponis y cebras son todos equinos, y eso es lo que les une. Pero las cebras son salvajes, el resto se domestica.

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