Archivos Mensuales: marzo 2015

No es personal

Qué manía convertir todo en ataques personales. Cuando estás en un grupo de gente siempre hay discrepancias, y si se gestionan bien pueden ayudar al grupo a crecer. Pero si se topan con que se toman como algo personal, acaban debilitándolo y al final rompiendo el grupo. Más vale abrir un debate y decirse todo de una vez y comenzar de nuevo.

Ya he vivido varias veces las confrontaciones por no tener los mismos puntos de vista sobre una cosa, pero eso es normal, no somos clones. Puedes llamarte perro judío en una reunión, y después tomarte una cerveza y reírte. Eso es a lo que hay que tender.

Pero hay veces que perdemos de vista lo que nos une y marcamos mas lo que nos distingue, y si eso ya nos lo tomamos como ataques personales apaga y vámonos. No seas cazurro. Tampoco me vale el estás conmigo o estas contra mí. En ese momento dejas de tener razón. De verdad que poco dados somos en este país a diferenciar entre politiqueo y lo personal. Somos más temperamentales y buscamos la polémica. Pero lo que de verdad nos gusta es el viboreo, mea culpa, en eso muchas veces caigo.

En los grupos en los que he formado parte, todos se han roto cuando alguna de las partes se cree en posesión de la verdad absoluta y se olvidan que el colectivo por y para el que se trabaja es lo importante. La persona es lo primero. Ya sea en la escuela, en el barrio, en la familia, en todos los ámbitos en el que nos movemos y desarrollamos, y desviamos la mirada de lo que nos une, acabamos fracasando.

Trabajemos con otro planteamiento. Yo no puedo estar a gusto en un grupo si todos los miembros no están bien en el. No quiere decir que no haya discrepancias, en absoluto. Quiere decir que si yo hago me preocupo de las dificultades que tenga en que tengo a mi lado, si bienestar hará que también se mejore el mío. ¿Suena extraño? Puede. Estamos en una sociedad tan individualista que el que tenemos cerca este bien ni lo sabemos ni nos importa. Pero no nos gusta la sociedad que tenemos y cada uno lucha a su bola.
Concluyendo:
YO ESTOY BIEN, SI TU ESTAS BIEN.

Miedo a dar la cara

He visto muchas veces que tenemos miedo de mostrar cómo somos y al final nos escondemos y no nos dejamos ver. Nos hacemos invisibles por miedo a que nos etiqueten. Y luego luchamos contra las ideas preconcebidas que alimentamos sin darnos cuenta por no mostrarnos como somos. Que den la cara otros, y yo sigo escondiendo mi cabeza bajo la tierra, como el avestruz. No quiero que me etiqueten. Se cree alguien porque … Pues no.

Dejo [aquí] un enlace sobre los estereotipos en las altas capacidades de un EOE de Andalucía.

Si quiero mostrarme es para que se vea la realidad, que no hay un solo tipo de niñ@ con Alta Capacidad Intelectual (ACI). Hay tantas realidades como ACIs hay. En el mundo de la interpretación, de la música, de los deportes, de los medios de comunicación, de las empresas existen personas con ACIs, ¿qué pensabas que solo en la ciencia? No se distinguen por el color del pelo, ni por la altura, ni por la agilidad, ni por la timidez, ni tan siquiera por tener la cabeza más grande. Pero por no tener características físicas que les delatan, ¿no podemos identificarlos?

Sabemos que existe el perjuicio en España de ser muy envidiosos y que si alguien destaca por algo, Zas y le dejamos a la altura del betún. ¿Realmente somos o queremos ser así? Si tu respuesta es no, como supongo, vamos en el camino correcto para no tener miedo a mostrarte como eres. Que la gente se sorprenda cuando le dices que un ACI tiene mucho riesgo de fracaso escolar, de primeras no lo entienden, de primeras piensan el niño con gafas sabelotodo, torpe y que juega al ajedrez. A mi hijo le gusta el rock, no tiene gafas, le gustan los deportes y juega al ajedrez. Pregunta mucho, y por eso sabe muchas cosas, pero no es una enciclopedia andante. ¡¡¡¡SORPRESA!!!!

Hay personas que sale por la tele hablando de las ACI’s y son los mismos de siempre niños prodigios, gente muy inteligente que sorprende por la humildad del trabajo que realiza, expertos reales y charlatanes. Pero estos son solo una minima parte de la realidad de las ACI’s.  ¿En serio es esta es la realidad que queremos mostrar?  Pues no me parece. No nos escondamos. No digo publicarlo, pero si hablarlo con normalidad.

No preguntes que pueden hacer por ti …

Cuando entras en un grupo, primero conoces y después opinas, pero siempre con la idea de que me lo den hecho. Al final el curro de sacar las cosas adelante se lo comen unos pocos. Y luego nos quejamos, pero no hacemos. “Ante protesta, propuesta.” Eso me dijeron una vez y se me quedó clavado. Poco o mucho, pero si quieres que las cosas cambien no nos podemos quedar en solo protestar, hay que proponer para que sea algo constructivo y de esa manera ese proyecto al que aportamos ideas sea nuestro o lo asumamos como nuestro.

No voy a decir lo típico de que en España solo trabajan 4 primos, porque no es así. Nos da miedo el fracaso y no queremos embarcarnos en proyectos que creemos que nos vienen grandes por no saber: MENTIRA.

Muchas veces no hacemos algo porque pensamos que hay otros a nuestro alrededor que lo pueden hacer mejor, y preferimos dejarlo en manos de “listos”, ya sea gente ‘echa palante’, expertos y/o profesionales, y dejamos hacer. En el mejor de los casos, las cosas fluyen y funcionan, pero hay veces los que consideramos “listos” se apropian del grupo y tergiversan la idea original del mismo. En el tema de altas capacidades como en otros temas, también ha pasado y pasa. Pero por eso no debemos dejar de agruparnos y de participar y cambiar las cosas en los grupos que estamos, desde dentro. ¿Cómo queremos cambiar el mundo si nos salimos de él cuando algo no nos gusta? Yo no sé sobre horticultura, pero sé como usar un buscador de internet.

Cada grupo debe buscar su forma de plasmar esto, pero si las ideas no fluyen el grupo se estanca y acaban los que hacen cosas quemados. También puede ocurrir que los que hacen las cosas no quieren escuchar,  ya sea por que las ideas que le llegan no les gustan, o porque no quieren hacer más o porque están ahí para “hablar de su libro”. En ese caso quizás sea el momento de un cambio.

Es la hora de recordar el motivo que nos une, pensar y mirar en ese futuro que el grupo al completo estamos fraguando entre todos, dejar a un lado lo que nos separa y remar juntos.

Si en un barco de remos cada uno rema como quiere, el barco no avanza y pueden hundirse. Y no me vale el “se nadar y me salvo”. Si se centran en que están en un sitio en que si no colaboran se mojan todos, el barco no va a ninguna parte.

Cuando pasan esas cosa en los grupos, no preguntes que pueden hacer por ti, pregúntate que puedes hacer tú por el grupo.

Pofesionales como la copa de una abeto

No, no es un error. Llevo un tiempo leyendo, aprendiendo y escuchando cosas sobre las altas capacidades y me doy cuenta de la cantidad de personas que creen que saben de qué están hablando. Y se permiten el privilegio de darte opiniones y consejos o directamente diagnóstico de lo que ocurre. La culpa de los padres. Yo no digo que soy una experta, solo me he preocupado en buscar, leer, escuchar y contrastar. Sé que es más de lo que muchos de los profesionales. Los profesionales sin embargo, cuando les llega algo de este tema si no lo saben, reconocen que no lo saben, preguntan e investigan. Esto no solo pasa en la educación con los profesores, orientadores, pedagogos, etc. También pasa en otras áreas: médicos, informáticos… Pero en la educación nos la jugamos todos, no solo los que somos padres.

Los que no son padres, o que sus hijos ya han pasado la fase educativa, no ven nada malo en el sistema educativo y solo saben de él por el informe PISA. Os voy a contar algo: en todo mi periplo escolar solo hubo una profesora que creyó en mi, y al año siguiente se fue del colegio. Para el resto yo era una vaga, despistada, etc. Y como era rara… la combinación perfecta. Para el resto pasé desapercibida. En la facultad, mis razonamientos algunas veces iban mas allá, y sin querer incluso adelanté temario. Soy incapaz de memorizarme algo, pero si entiendo como se hace, soy capaz de hacer el desarrollo bien y de manera eficiente. En el colegio e instituto el tipo de enseñanza que hay es memorizar, repetir, memorizar, repetir, etc. ¿Pero que pasa si observas,razonas, compruebas y sacas tus propias conclusiones? Mucha gente cree que los niños pequeños no razonan, que vienen con la cabeza vacía y que hay que llenar como un bote de mermelada. Pues eso a mí no me pasa. O les explico las cosas para que las razonen y de esa forma lo interioricen o si lo intento hacer las cosas mediante PMC (Por Mis Cojones), no es que no lo consiga, es que se enroca y no hay manera. Nuestro modelo educativo se basa en el bote de mermelada, el profesor (el que sabe) vierte sus conocimientos o los del libro, en los niños. Y estos tiene que demostrar lo que les ha transmitido el profesor con ejercicios y exámenes. No es válido el razonamiento que de como resultado otra cosa mas que la respuesta que el profesor espera. Y aquí es donde radica la diferencia entre el profesional y el “pofesional”. El profesional intenta comprender el razonamiento y si es erróneo lo intenta corregir. El “pofesional” directamente cree que el niño le está vacilando y le castiga.

Los “pofesionales” se sienten inseguros delante de personas que razonan, y se ponen la coraza de expertos y es cuando llegan las frases lapidarias, forzar que encajen intentando doblegar su voluntad, el asumir que es malo y por eso pega, el que se meta en un rincón física o metafóricamente y no se deje conocer, encajar a los niños en estereotipos previos, etc. Todo esto se resume en lo mismo mirar para otro lado cuando los niños sufren. Sufren por ser distintos físicamente, por tener una familia distinta a la convencional, por llevar gafas, por ser gordito, o por ver, comprender o sentir mas o menos que la media. Media, que normales son todos.

El profesional, observa, analiza, contrasta y lo cuenta para poder actuar. Y vuelve a observar, a analizar, a contrastar y a evaluar si la intervención que se ha hecho es correcta. Busca información, investiga, se apasiona con su trabajo. Cuando dan con alguien así que les motiva, no tiene precio. Por eso hay que cuidarlos pero sobre todo que les dejen trabajar y no reciban presiones para que no intervengan.

Imaginemos una carrera de caballos, pero un pequeño grupo son asnos, muchos percherones y caballos de tiro , y un pequeño grupo de caballos de carreras. Bueno pues nuestro sistema lo que hace es agruparlos, rodearlos con una valla y obligarlos a todos a ir con el mismo ritmo. Los asnos se quedan descolgados, y los de carreras intentan tirar del grupo, pero como son pocos no pueden. Si mantenemos esto, a los asnos para que vayan al mismo ritmos les forzamos, y a los caballos de carreras se les atrofian los musculos por que no pueden hacer todo el ejercicio que requieren.

Nuestro sistema se centra en el profesor como fuente de conocimiento y el conocimiento que les dispensa es únicamente el que dicta el curriculum, ni mas, ni menos. Pero pensemos por un momento que se centra en el niño. Y el profesor le guía para que adquiera unas destrezas. Le acompañe y le sirva para contrastar lo que aprende. El profesor puede o no saber del tema, pero si no sabe, ayuda a buscar la solucion. Un espacio donde se respetase al niño por serlo, y admitir que tiene su tiempo.

En el ejemplo de los caballos, los asnos tendrán su paso, cada uno el suyo y podrán o no adelantar a los caballos percherones y normales, pero no se tira de ellos hasta hacerles sufrir. Los percherones y de tiro cada uno tendrá su velocidad y no se verán entorpecidos por los asnos o por los torpes caballos de carreras a los que les cuesta ir tan pegado a otros como marca la valla. Y los de carreras irán a su ritmo, pero no siempre en linea recta y avanzando, les gusta hacer giros y cabriolas.

Los padres, ¿podemos soñar con algo así? Pues nos damos contra una pared llamada administración.