Archivos Mensuales: mayo 2014

Soy un bicho raro, y a mucha honra

Nunca he sido con el resto. Ya sé que todo somos distintos, pero ni de pequeña era una niña normal. Si jugaba con muñecas, pero odiaba las muñecas delgaduchas con novio y coche incorporado. Tenía muy claro que quería ser de mayor, veterinaria. Mi familia no era tradicional, mi padre viudo con 6 hijos que no se volvió a casar ni a arrejuntar, tenía muchos hermanos muy mayores. He de reconocerlo, era un bicho raro.
Mi experiencia en preescolar no fue buena. Insultos y empujones era el pan nuestro de cada día. Se me escapaba el pis, por vergüenza a salir delante de los compañeros. Si hubiese podido me hubiese mimetizado con las sillas y hubiese sido feliz. Eso sí, después del cole era otra cosa, llegaba a casa y me estaba con mi padre, cantábamos, disparábamos huesos de cereza desde la ventana, me preparaba meriendas muy ricas, mantequilla con azúcar, chocolate con pan, etc. Yo deseaba que llegara San Isidro, él y yo solos nos íbamos a la feria a montar en las cosas, pero sobre todo a la noria. Esa tarde solo éramos el y yo.
Luego llego EGB, la primaria actual, pero con otro nombre. Los bichos raros de la clase nos juntamos, ella de madre soltera y yo huérfana de madre. Solo me sentía encajar con ella, nos apoyábamos. En cuanto a estudios, bueno, en 2º la profe quería que repitiese, en 3º otra le dijo a mis hermanas que yo no era tonta, y que no estudiaba porqué con lo que oía en clase ya aprobaba, ¿así que para que más? Mi percepción de mi misma era que no me gustaba lo mismo que al resto de mis compis. De música, lo que gustaba a las que molaban era “Los Hombre G”, a mi “El ultimo de la fila” o Enya. De actores, al resto le gustaba Tom Cruise, Rob Love o Kirk Cameron, a mi Patrick Swayze. Era un bicho raro, lo sé. Como seria el concepto que tenia de mi misma que en 8º dividieron la clase en 2, los listos, el A, y el resto, el B. Me pusieron en el A y pensé que fue para rellenar. Odiaba lengua, no me leía los libros que mandaban ni a tiros. Eso que me obligasen no iba conmigo, y cuando saque un 8 ó un 9 en un examen de lengua, pedí revisión porque el profesor seguro que se ha equivocado y tengo un 5. Cuando me ve en la revisión se sorprende que la pida y yo honesta le contesto, que mi nota no puede ser, que es DEMASIADO ALTA PARA MI. Su respuesta fue: “He revisado el examen 3 veces y esa es tu nota. Yo tampoco pensaba que hubieses sacado una nota tan buena.” Otros se hubiesen callado, pero soy un bicho raro.
Por ahora solo he llegado a la pollolescencia, falta la pavolescencia, mi rebeldía y por último la madurez.

Cuando una funcionaria marca

Cuando mi enano entro en la guardería, las profesoras estaban encantadas, hacia muchos ruiditos, aprendía rápido, comía muy bien. Con 11 meses comenzó a comer solo y no permitía que ningún adulto le diésemos de comer. Con 24 meses probamos a quitarle el pañal y a las 2 semanas controlaba de día y a los 2 meses de noche. Tenía una evolución muy buena, pero como no tenias niños con los que comparar, pues nos parecía normal.

Al comenzar el cole, en el primer trimestre, se aprendió las letras en mayúsculas, y la funcionaria docente que tenía por tutora, nos dijo que no le enseñásemos a leer, a pesar que él lo pidiese. Le pegaban y en el segundo trimestre harto de recibir comenzó a repartir. A la funcionaria, no le cuadraban las cosas que hacia el niño, como cuando le decían pinta el coche de la familia y el niño lo pintaba de negro, saltaban las alarmas, el niño tenía problemas (Nota: el coche de la familia era negro).  Que el niño corregía lo que hacían mal sus compañeros, etc. Al final del curso la “buena” funcionaria me reúne para decirme que el niño debe de ir a un centro especial para niños como el FUTUROS DELINCUENTES (Nota: no os he dicho, la funcionaria docente tenía una amplísima experiencia)

Al año siguiente, con un nuevo miembro más en la familia, los mantras de la funcionaria cambio, son celos, necesita un psiquiatra, llevarle al pediatra y que le dé pastillitas para que este más tranquilo, es un claro ejemplo de niño hiperactivo… Preocupados por el niño decidimos hablar con su pediatra: niño normal. Le llevamos a un neurólogo que le mando un electroencefalograma: niño normal. Psiquiatra: que no le pasaba nada, pero que lo mejor para tratar los problemas de conducta era una evaluación psicopedagógica por el orientador de cole, pero la funcionaria nos desvía amablemente a un programa de prevención del fracaso escolar sin informarnos de que los resultados y las indicaciones de la profesionales fuesen vinculantes, en resumen, que la funcionaria podía o no hacerlas caso. ¿Y qué paso? pues que la funcionaria a demás de no hacerles caso, malmetía a las madres, hacia distinciones en los niños. Pedimos un cambio de clase, la respuesta expulsión de 3 días. Ya había pasado el plazo para cambiarle de centro y al curso siguiente tendría que seguir con la funcionaria. Pero expusimos una queja sobre ella en la inspección de educación.

Al comenzar el curso, seguíamos con la misma funcionaria, y después cierto acoso por su parte, y pasarse por el forro, las directrices de la inspección. La inspectora, autorizo el cambio de centro, es mas subió el ratio del colegio donde todos pensábamos que encajaría. En el nuevo colegio en 2 meses nos dicen que es lo que puede ser y después lo confirmamos.

Cuatro años después de que saliese de sus garras, el niño sigue sufriendo las consecuencias. Falta de autoestima, un ínfimo concepto de sí mismo, incapacidad de resolverlos conflictos de forma correcta, aborrece los deberes, etc.